Anne Frank, Ámsterdam
La imagen se me viene a la memoria en un encuadre cerrado, casi claustrofóbico. Es el interior de la casa museo de Anne Frank en el corazón de Ámsterdam, en los Países Bajos.
Es el pequeño espacio que separaba la invasión Nazi del hogar del empresario judío-alemán, Otto Frank. Una puerta oculta tras una estantería, como un túnel que modifica el tiempo, el pequeño espacio clandestino en el top floor de una casa clásica del centro de la ciudad.
El silencio empequeñece a cada uno de los asistentes del Museo de Anne Frank, que recorren las habitaciones en una fila ordenada. Hacia el entretecho, una escalera, muy cerca del baño. La habitación que compartía Anne Frank, la de sus padres y su hermana. La cocina.
El silencio es norma y solo algún murmullo interrumpe el reflejo del horror Nazi.
Es un día de otoño de principios de octubre. Hojas amarillas caen en el sector de 9 Calles, uno de los puntos más visitados de Ámsterdam y donde se ubica este museo.
Bicicletas, cervezas en los Coffee Shops, risas y paseos en los canales.
Se puede ver a través de uno de los grandes ventanales de Prinsengracht #263-265, a la gente fotografiándose junto a la entrada principal de la casa.
Aquí comenzó a operar desde 1942 la empresa Opekta, creada por el padre de Anne Frank para trasladarse de Alemania a Países Bajos.
El audio-guía explica que durante el horario laboral, ningún integrante de la familia podía emitir ruidos que pudieran ser escuchados por los trabajadores de la compañía en los pisos inferiores.
Ingresamos al museo sobre la hora. No teníamos tickets y una extensa fila de visitantes ocupaba una parte del ingreso principal, ubicado a un costado de la casa, pero G. consiguió convencer en inglés a una recepcionista.
Otto Frank fue el único que logró sobrevivir al holocausto y quien rescató los diarios de su hija, como explica en un video que es exhibido en la parte final del recorrido.
Anne Frank murió junto a su hermana Margot en un campo de concentración ubicado cerca de Hannover en Alemania. Su madre Edith corrió igual suerte meses antes en Auschwitz.