La Odisea

Aunque el título parecía presuntuoso, era el libro que decidiste retomar al volver a casa. Una serie de eventos han ocurrido desde que dejaste el puerto de Cork y la infinita Montréal, como la bautizaste en un tiempo pasado. 

Crees que la suma de viajes cambia a los hombres, su aspecto se vuelve más pausado, pero liviano a la vez, como una danza de azafatas por pasillos con luces de colores, en medio de turbulencias, con carritos de bebidas y licores que se te aparecen y que aceptas con un inglés que sientes fluido. 

Telémaco busca a su padre, Ulises. La diosa Atenea lo guía y acompaña. Penélope aún espera. 

Así comienza la historia de una edición de 1975 de la editorial Aedo con una tapa amarilla y una cubierta que representaba el clásico de la tragedia griega diseñado por un tal Washington Rodríguez.

Suceden infinitas situaciones en donde eres feliz. Pero, esa felicidad tiene un costo elevadamente caro. Así por lo menos lo sientes. Estás triste en algunos momentos también, y así lo reconoces. 

Ves a dos jóvenes sentadas en uno de los pasillos de la librería, riendo desenfrenadas por un libro del Kamasutra que detalla las calorías que pierdes mientras haces el amor. 

-Cortos suspiros, recuerdas sus cortos suspiros en tu oído-. 

Hay una edición de Ulises en español en la librería, tu nuevo lugar de trabajo, es una edición de bolsillo. La edición en inglés quedó en una mesita de Montréal. 

Hugo Oviedo Pino

Poeta no publicado / amante de los idiomas / viajero en retorno / librero en construcción / post-periodista / ex profesor /
Temuco, Chile